Cirugía Plástica, Estética y Reparadora en Barcelona
Dra. Paloma Malagón

Cirujana plástica, estética y reconstructiva, formada en Barcelona y con experiencia internacional.
Especializada en reconstrucción mamaria avanzada (DIEP), microcirugía, cirugía del linfedema, contorno corporal y estética facial.
Enfoque personalizado orientado a resultados naturales, armónicos y funcionales.
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Sobre mí
Soy la Dra. Paloma Malagón, cirujana plástica, estética y reconstructiva en Barcelona. Estoy especializada en reconstrucción mamaria avanzada mediante técnica DIEP y cirugía del linfedema, áreas en las que he enfocado gran parte de mi formación y experiencia quirúrgica durante los últimos años, combinándolo con cirugía estética facial y corporal.Mi objetivo es ofrecer resultados naturales y elegantes, en armonía con la anatomía y esencia de cada persona, buscando potenciar la mejor versión de cada paciente.

Formación
Realicé la especialidad de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora en el Hospital Germans Trias i Pujol, en Barcelona, y cuento con la certificación europea EBOPRAS.Además, he realizado estancias formativas de especialización en cirugía estética mamaria, de contorno corporal y facial en España y Brasil, así como formación específica en microcirugía y cirugía linfática en centros especializados de Japón, Corea del Sur y China.La actualización constante en nuevas técnicas quirúrgicas es fundamental en cirugía plástica para poder ofrecer tratamientos más seguros y con mejores resultados. Por ello, mantengo una formación continua asistiendo regularmente a cursos y congresos nacionales e internacionales relacionados con cirugía reconstrucción y estética avanzada.
Áreas de especialización
Mi práctica está especialmente enfocada en:* Reconstrucción mamaria microquirúrgica (DIEP)
* Reconstrucción mamaria compleja
* Cirugía del linfedema
* Cirugía mamaria
* Cirugía de contorno corporal
* Liposuccion
* Cirugia estética facial
* Ecografía aplicada a cirugía plástica y linfáticaTrabajo buscando siempre resultados funcionales y naturales, adaptados a las necesidades y características de cada paciente.
Actividad científica y docente
Compagino la actividad asistencial con investigación, docencia y participación en congresos y cursos nacionales e internacionales relacionados con la cirugía plástica.Realicé la tesis doctoral en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), obteniendo la calificación cum laude y premio extraordinario de doctorado, centrada en mejoras en reconstrucción mamaria microquirúrgica con tejido propio (técnica DIEP).He organizado y participado como docente en cursos nacionales e internacionales de disección quirúrgica, microcirugía, planificación quirúrgica mediante ecografía y reconstrucción mamaria avanzada.Además, colaboro en publicaciones científicas, capítulos de libros y proyectos formativos relacionados con la especialidad. Actualmente cuento con más de 20 artículos científicos publicados en revistas internacionales indexadas de cirugía plástica, reconstructiva y de linfedema.

Sociedades científicas
Miembro de varias sociedades científicas nacionales e internacionales:- SECPRE – Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética
- AEM – Asociación Española de Microcirugía
- SCS – Sociedad Catalana de Sinología
- IMC –International Microsurgery Club
- GEL - Grupo Español de Linfología
Filosofía
Para mí, lo más importante es escuchar y entender bien a cada paciente: saber qué le preocupa, qué le gustaría mejorar y qué espera realmente de la cirugía. Creo que cada persona es única y que solo desde esa comprensión se puede plantear un tratamiento realmente personalizado y adaptado a sus necesidades.Me gusta valorar cada caso con detalle y buscar siempre la opción que mejor se adapte a cada persona, intentando conseguir resultados naturales, equilibrados, y elegantes, sin perder la esencia ni la anatomía propia de cada uno.Entiendo la cirugía como una forma de ayudar a sentirse mejor, recuperar seguridad y mejorar la calidad de vida, siempre desde un enfoque honesto, cercano y cuidadoso.

Reconstrucción mamaria con tejido propio: Técnica DIEP
Cuando una mujer se enfrenta a una mastectomía, es normal que surjan muchas preguntas: ¿puedo reconstruirme en la misma cirugía?, ¿qué opciones de reconstrucción existen?, ¿cómo será el resultado?, ¿sentiré dolor?, ¿puedo reconstruirme en la misma operación?, ¿tendré que llevar un implante?Una de las alternativas más avanzadas para la reconstrucción mamaria es el colgajo DIEP, una técnica de microcirugía que permite crear una nueva mama utilizando piel y grasa del propio abdomen, sin necesidad de sacrificar el músculo abdominal.El objetivo no es únicamente reconstruir el volumen de la mama. También buscamos conseguir una forma proporcionada, un tacto natural y un resultado que se integre en el cuerpo de cada paciente. La elección debe hacerse de manera individual, teniendo en cuenta el tratamiento oncológico, la anatomía, las preferencias personales y el momento vital de cada mujer.
¿Qué es el colgajo DIEP?
La reconstrucción mamaria con colgajo DIEP utiliza la piel y la grasa de la parte baja del abdomen para formar una nueva mama después de una mastectomía. Este tejido se transporta hasta el tórax junto con los pequeños vasos sanguíneos que lo mantienen vivo.Mediante técnicas de microcirugía, estos vasos se conectan a otros vasos situados en la zona de la mama, restableciendo la circulación sanguínea del tejido. Una vez comprobado que recibe sangre correctamente, se le da forma para crear una mama adaptada al cuerpo y a las características de la paciente.Las siglas DIEP proceden de Deep Inferior Epigastric Perforator, el nombre de los vasos sanguíneos que nutren este tejido en el abdomen.Una de las principales diferencias respecto a técnicas abdominales más antiguas es que el DIEP preserva el músculo recto abdominal. Se separan cuidadosamente las fibras musculares para identificar los vasos, pero el músculo no se utiliza para reconstruir la mama. Esto ayuda a mantener mejor la fuerza y la función de la pared abdominal.
¿Cuáles son las principales ventajas de la reconstrucción con DIEP?
- Una mama formada con tejido propio
La principal ventaja es que la mama se reconstruye con tejido de la propia paciente. Al no depender de una prótesis para aportar el volumen principal, la mama suele presentar una consistencia más blanda y un comportamiento más parecido al tejido mamario natural.Con el paso del tiempo, el tejido reconstruido también puede acompañar de una manera más natural los cambios del cuerpo, como las variaciones de peso y el envejecimiento.
- No requiere el mantenimiento de un implante
Los implantes mamarios pueden ser una excelente opción para determinadas pacientes, pero no son dispositivos necesariamente definitivos y pueden requerir controles o nuevas intervenciones a lo largo de la vida.En una reconstrucción DIEP, el volumen principal de la mama está formado por tejido vivo de la propia paciente. Por ello, una vez completado el proceso reconstructivo, no existe la necesidad de realizar cirugías de sustitución o recambio de prótesis.
- Preserva la musculatura abdominal
En el colgajo DIEP se utiliza piel y grasa abdominal, pero se conserva el músculo. Esta preservación muscular reduce el impacto funcional sobre la pared abdominal en comparación con otras técnicas que emplean parte o la totalidad del músculo recto.Aun así, es importante recordar que continúa siendo una intervención abdominal y que, aunque poco frecuentes, pueden aparecer problemas como debilidad, abombamiento de la pared abdominal o hernia.Por ello, empleamos técnicas de disección mínimamente invasoras y planificación preparatoria cuidadosa para preservar la funcionalidad y disminuir el riesgo de complicaciones.
- Puede ofrecer un resultado más estable y natural
La posibilidad de modelar tejido propio permite adaptar el volumen, la proyección y la forma de la mama. Esto resulta especialmente útil en pacientes que desean evitar implantes o que han recibido radioterapia, ya que el tejido bien vascularizado puede aportar una cobertura de mejor calidad en una zona previamente tratada.
- Mejora también el contorno abdominal
Al extraer piel y grasa de la parte baja del abdomen, queda una cicatriz horizontal y el contorno abdominal suele quedar más plano, de forma similar a los resultados de una abdominoplastia.No obstante, el DIEP no debe plantearse como una cirugía estética abdominal: su finalidad principal es la reconstrucción mamaria y el diseño de la intervención está condicionado por las necesidades reconstructivas y por la anatomía propia de cada paciente.Además, en el caso de presentar pequeñas hernias de la pared abdominal, estas pueden ser valoradas y reparadas en la misma intervención.
¿La reconstrucción con DIEP puede realizarse de forma inmediata?
Sí. La reconstrucción mamaria inmediata se realiza en la misma intervención que la mastectomía. Cuando las características del tumor y el tratamiento oncológico lo permiten, tiene la ventaja de evitar que la paciente pase un periodo sin mama y puede aprovechar mejor la piel conservada durante la mastectomía.Además, la cirujana plástica y el equipo de cirugía mamaria pueden planificar conjuntamente la intervención para intentar conseguir el mejor resultado reconstructivo posible desde el principio.Sin embargo, la reconstrucción inmediata es la opción más adecuada en el 100% de los casos. La necesidad de tratamientos oncológicos posteriores, el estado general de salud, determinados factores de riesgo o las preferencias de la paciente pueden hacer aconsejable otro planteamiento. Por ello, en la consulta realizaremos una valoración integral y personalizada, para elegir la mejor opción para ti.
¿También puede hacerse después de la mastectomía?
Por supuesto. La reconstrucción mamaria diferida se realiza meses o incluso años después de la mastectomía. No existe un momento único que sea correcto para todas las mujeres.Incluso después de una mastectomía y de haber recibido radioterapia, es posible reconstruir la mama. En estos casos, el tejido abdominal permite aportar piel y grasa bien vascularizadas a una zona que puede estar endurecida o retraída por los tratamientos anteriores.Haber decidido no reconstruirse en el momento de la mastectomía no significa renunciar para siempre a esta posibilidad.
¿Qué sentiré después de una reconstrucción DIEP?
Durante los primeros días es habitual notar tirantez en el abdomen, inflamación y cierta dificultad para mantenerse completamente erguida. Muchas pacientes describen más una sensación de tensión o rigidez que un dolor intenso, aunque cada recuperación es diferente.Desde el principio se favorece una movilización progresiva. Al comienzo se camina ligeramente inclinada para proteger la cicatriz abdominal y, poco a poco, se va recuperando una postura más recta. Durante el ingreso también se vigila de forma estrecha la circulación del colgajo, especialmente durante las primeras horas.Es habitual llevar drenajes temporales en la mama y en el abdomen. Su retirada dependerá de la evolución y de la cantidad de líquido que produzcan.Al volver a casa, la paciente suele ser autónoma para caminar y realizar actividades sencillas, pero necesitará descansar y evitar esfuerzos. La recuperación es progresiva: primero se recupera la movilidad cotidiana y, más adelante, se retoman la conducción, el trabajo, el deporte y los esfuerzos abdominales. Los tiempos exactos varían según cada paciente, el tipo de reconstrucción —unilateral o bilateral— y la evolución postoperatoria.
¿Qué cicatrices deja el colgajo DIEP?
La intervención deja una cicatriz en la mama reconstruida, cuyo diseño depende del tipo de mastectomía y de la cantidad de piel que sea necesario aportar.En el abdomen queda una cicatriz horizontal en la parte inferior, similar en ubicación a la de una abdominoplastia, aunque su longitud y posición pueden variar. También queda una pequeña cicatriz en la zona del ombligo.Durante los primeros meses las cicatrices pueden estar más rojas, duras o visibles. Con el tiempo suelen aclararse y mejorar, aunque su evolución depende de la cicatrización de cada paciente.En consultas te explicaremos todos los cuidados que tus cicatrices necesitan para alcanzar el mejor aspecto posible.
¿Cuáles son los inconvenientes y riesgos del DIEP?
El colgajo DIEP es una intervención con una duración más larga que la reconstrucción basada únicamente en implantes. Además, implica operar dos zonas —la mama y el abdomen—, por lo que la recuperación inicial suele requerir algo más tiempo.Como en cualquier cirugía, pueden aparecer complicaciones como sangrado, infección, acumulación de líquido, problemas de cicatrización, trombosis venosa o alteraciones de las cicatrices. También puede producirse necrosis grasa, que consiste en la aparición de pequeñas áreas endurecidas dentro del tejido reconstruido. Por ello, incluimos un protocolo de seguridad para evitar en la medida de lo posible todas estas complicaciones.Existe además un riesgo específico relacionado con la circulación del colgajo. Si se detecta un problema en los vasos sanguíneos, puede ser necesario regresar al quirófano para revisar las conexiones o anastomosis. La pérdida total del colgajo es muy poco frecuente, pero es una posibilidad que debe tenerse en cuenta.En el abdomen pueden aparecer debilidad, asimetrías, abombamiento o hernia, aunque el hecho de preservar el músculo ayuda a reducir estos problemas frente a otras técnicas abdominales. Para evitar estas complicaciones, reforzaremos internamente la faja natural o fascia de tu abdomen y reposicionaremos los músculos mediante una plicatura en caso de ser necesario (especíalmente tras cambios de peso o embarazos).
¿Todas las pacientes pueden realizarse un DIEP?
Aunque el colgajo DIEP es la técnica de elección o Gold Standard de la reconstrucción con tejido propio, no todas las mujeres son candidatas, y tampoco es necesariamente la mejor opción para el 100% de las pacientes..Para realizar esta técnica debe existir suficiente tejido abdominal y unos vasos sanguíneos adecuados. También se valoran las intervenciones abdominales previas, el estado general de salud, el tabaquismo, el peso, la presencia de diabetes, los antecedentes de trombosis y el tratamiento oncológico previsto.Antes de la cirugía suele realizarse una prueba de imagen, generalmente una ecografia o un angio-TC, para estudiar los vasos del abdomen y planificar la intervención con mayor precisión.Si el abdomen no es una zona adecuada, pueden estudiarse otras alternativas de reconstrucción con tejido propio procedente de diferentes partes del cuerpo.
¿El resultado se consigue en una sola operación?
La intervención principal permite crear el volumen de la nueva mama, pero la reconstrucción mamaria debe entenderse como un proceso. Algunas pacientes desean posteriormente pequeños retoques para mejorar la forma, corregir asimetrías o aportar algo más de volumen mediante injertos de grasa propia (lipofilling).Si el pezón y la areola no pudieron conservarse durante la mastectomía, también pueden reconstruirse más adelante.Además, en determinadas pacientes puede ser recomendable intervenir la mama contralateral para mejorar la simetría.No todas las mujeres necesitan todas estas etapas. El proceso se adapta a las necesidades y deseos de cada paciente, y valoraremos de forma individualizada y cuidadosa tu caso en la consulta.
¿DIEP o implantes? No existe una única respuesta correcta
La reconstrucción con implantes y la reconstrucción con tejido propio son opciones diferentes, cada una con ventajas e inconvenientes.Los implantes suelen implicar una intervención inicial más corta y evitan una cicatriz abdominal. El DIEP, en cambio, requiere una cirugía más larga, pero permite reconstruir la mama con tejido propio, ofrece generalmente un tacto más natural y evita depender de una prótesis como fuente principal de volumen.La elección no debería basarse únicamente en la técnica disponible, sino en cuál encaja mejor con la anatomía, los tratamientos oncológicos, las prioridades y las expectativas de cada mujer.
Una decisión que debe tomarse de forma individual
La reconstrucción mamaria forma parte del tratamiento integral de la mujer después de una mastectomía, pero no existe una solución universal. Algunas pacientes tienen clara su decisión desde el principio; otras necesitan tiempo para conocer las alternativas y valorar qué opción les hace sentirse más cómodas.En consulta, mi objetivo es explicar todas las posibilidades de forma comprensible y honesta, incluyendo sus ventajas, limitaciones y posibles complicaciones. Considero que la paciente debe disponer de la información necesaria para participar activamente en la elección del tratamiento que mejor se adapte a ella, guiándose por la valoración y experiencia de la cirujana.Si estás valorando una reconstrucción mamaria con colgajo DIEP en Barcelona, tanto inmediata como diferida, una consulta individual permite estudiar tu caso, revisar los tratamientos que has recibido o recibirás y valorar si esta técnica puede ser adecuada para ti.
*Esta información es general y no sustituye una valoración médica individualizada.
Cirugía del linfedema
El linfedema no es simplemente una hinchazón. Es una enfermedad crónica del sistema linfático que puede provocar sensación de pesadez, tirantez, aumento del volumen de una extremidad, cambios en la piel, dificultad para vestirse o realizar determinadas actividades y episodios repetidos de infección.Puede aparecer en un brazo después de una cirugía por cáncer de mama, especialmente cuando se han extirpado ganglios axilares o se ha administrado radioterapia. También puede afectar a las piernas después de intervenciones ginecológicas, urológicas o traumatológicas. En otros casos, el linfedema es primario y aparece como consecuencia de una alteración del desarrollo del propio sistema linfático.Aunque no siempre es posible eliminar por completo la enfermedad, actualmente existen tratamientos que permiten controlar sus síntomas, reducir el volumen de la extremidad y mejorar la calidad de vida. Además del tratamiento conservador, algunos pacientes pueden beneficiarse de la cirugía del linfedema.Las dos técnicas que utilizo principalmente son las anastomosis linfático-venosas —también conocidas como ALV o LVA, por sus siglas en ingles Lymphovenous anastomosis— y la liposucción específica para el linfedema. No son procedimientos intercambiables: cada una actúa sobre un componente diferente de la enfermedad y la elección depende del estado de los vasos linfáticos y de las características del tejido.
Lo primero...¿Qué es el linfedema?
El sistema linfático recoge el líquido y determinadas sustancias que se acumulan entre los tejidos y los devuelve a la circulación sanguínea. Cuando este sistema está dañado o no se ha desarrollado correctamente, la linfa no puede circular con normalidad y se acumula en la extremidad.En las primeras fases suele predominar el componente líquido. La hinchazón puede ser blanda, variar a lo largo del día y mejorar parcialmente al elevar la extremidad o utilizando prendas de compresión.Con el tiempo, la inflamación mantenida puede provocar fibrosis y un aumento progresivo del tejido adiposo. En esta fase, el brazo o la pierna pueden conservar un volumen elevado incluso cuando se utiliza correctamente la compresión.Esta evolución es importante porque condiciona el tratamiento quirúrgico. Cuando todavía existen vasos linfáticos funcionales y predomina el líquido, pueden plantearse las anastomosis linfático-venosas o ALV como técnica reparadora fisiológica. Cuando el aumento de volumen se debe principalmente a grasa y fibrosis, la liposucción puede considerarse con el objetivo de reducir el volumen.
¿Cuándo debería solicitar una valoración?
Conviene estudiar cualquier aumento de volumen de un brazo o una pierna, especialmente si ha aparecido después de una cirugía oncológica, una linfadenectomía o radioterapia.Algunos pacientes no presentan todavía una diferencia de volumen muy evidente los primeros meses o años, pero sí empiezan a notar:* Sensación de pesadez o tensión.
* Hinchazón de la mano, el brazo, el pie o la pierna.
* Marcas más profundas producidas por la ropa, los calcetines o las joyas.
* Dificultad para ponerse un anillo, una manga o determinados zapatos.
* Cambios de volumen a lo largo del día.
* Endurecimiento progresivo de los tejidos.
* Episodios repetidos de celulitis o erisipela.
* Limitación para realizar ejercicio o actividades cotidianas.Una valoración temprana permite confirmar el diagnóstico, descartar otras causas de edema e iniciar el tratamiento antes de que aparezcan cambios irreversibles en los tejidos.
¿Cómo se estudia el linfedema?
La valoración comienza con una historia clínica y una exploración detallada. Es importante conocer cuándo apareció la inflamación, cómo ha evolucionado, qué tratamientos se han realizado y si existen episodios previos de infección.También pueden emplearse mediciones del volumen o del perímetro de la extremidad y diferentes pruebas de imagen.Entre ellas, la que más utilizo en consultas es la ecografía, ya que permite estudiar de forma no invasiva y no dolorosa el grosor y las características de los tejidos, valorar si predomina el líquido o el componente adiposo y localizar vasos linfáticos adecuados para la cirugía.Además, existen otras pruebas que pueden ayudar al diagnostico y estadiaje del linfedema. La linfografía con verde de indocianina (ICG) permite visualizar cómo circula la linfa en el sistema más superficial de forma dinámica. En determinados casos pueden ser necesarias otras exploraciones, como una linfogammagrafía o una resonancia linfática.El objetivo no es únicamente confirmar que existe un linfedema, sino comprender qué componente predomina y qué tratamiento puede ofrecer un beneficio real a cada paciente.
¿Qué son las anastomosis linfático-venosas o ALV?
Las anastomosis linfático-venosas o ALV son una técnica de supermicrocirugía. Consisten en conectar pequeños vasos linfáticos, que en muchas ocasiones tienen un diámetro inferior a 1 mm, con venas cercanas de tamaño similar.Estas conexiones funcionan como un pequeño bypass o “atajo” para la linfa. En lugar de tener que recorrer toda la extremidad a través de un sistema linfático que puede estar dañado u obstruido , la linfa encuentra una vía alternativa para incorporarse directamente al sistema venoso. De esta manera, parte del líquido puede desviarse antes de continuar acumulándose en los tejidos.Para realizar la intervención se utilizan un microscopio de gran aumento e instrumental específico de supermicrocirugía. Antes de operar se localizan los vasos linfáticos mediante pruebas de imagen y se planifican pequeñas incisiones en las zonas que ofrecen mayores posibilidades de encontrar conductos funcionales.A través de estas incisiones se identifican los vasos linfáticos y las venas y se realizan una o varias conexiones. El número y la localización de las anastomosis se adaptan a los hallazgos de cada paciente.
¿Quién puede beneficiarse de una ALV?
La ALV suele ofrecer mejores posibilidades cuando todavía existen vasos linfáticos funcionales y el aumento de volumen tiene un componente líquido importante. Por este motivo, con frecuencia se plantea en fases iniciales o intermedias del linfedema.No obstante, el tiempo de evolución no es el único criterio. Algunos pacientes con linfedemas de varios años conservan vasos funcionales, mientras que otros presentan cambios avanzados más precozmente. La decisión debe basarse en la exploración y en las pruebas de imagen.Puede considerarse en pacientes con linfedema del brazo después de un cáncer de mama, linfedema de miembros inferiores después de otros tratamientos oncológicos y determinados casos de linfedema primario o congénito.El objetivo puede ser reducir la sensación de pesadez y tensión, disminuir la hinchazón, reducir la frecuencia de las infecciones y facilitar el control de la enfermedad. Algunas pacientes también pueden disminuir el uso de las prendas de compresión, pero esto no puede garantizarse antes de la intervención.
¿Cómo es la recuperación después de una ALV?
La ALV se realiza mediante incisiones pequeñas y, en general, ocasiona menos molestias y requiere una recuperación más rápida que otros procedimientos de cirugía linfática.No es una cirugía dolorosa por lo que requiere mínima analgesia habitual, aunque la experiencia puede variar entre pacientes.Las incisiones deben protegerse y es necesario seguir unas pautas específicas sobre movilización, ejercicio, drenaje linfático y prendas de compresión. Estas indicaciones pueden variar según la extremidad tratada, el tipo de anastomosis y el protocolo postoperatorio.Los resultados no siempre son inmediatos. El sistema linfático necesita tiempo para adaptarse y la evolución se valora durante todo el postoperatorio. La respuesta también es variable: algunas pacientes perciben una mejoría clara, mientras que en otras el cambio es más discreto.

¿Qué es la liposucción para el linfedema?
Cuando el linfedema lleva tiempo establecido, el aumento de volumen ya no se debe únicamente a la acumulación de líquido. La inflamación crónica favorece la aparición de fibrosis y el crecimiento del tejido adiposo.En estas situaciones, una ALV puede mejorar el drenaje del líquido, pero no elimina la grasa que ya se ha formado. Cuando el componente adiposo es predominante y la extremidad continúa aumentada de volumen a pesar de un tratamiento conservador adecuado, puede valorarse una liposucción específica para el linfedema.Esta intervención no es una liposucción estética. Su finalidad es retirar el exceso de tejido adiposo producido por la enfermedad y reducir el volumen y el peso de la extremidad.La técnica debe realizarse con un conocimiento preciso de la anatomía y de la enfermedad linfática. Se emplean pequeñas incisiones y cánulas diseñadas para extraer la grasa de manera uniforme, tratando cuidadosamente las diferentes zonas del brazo o de la pierna.
¿Quién puede beneficiarse de la liposucción?
La liposucción está especialmente indicada en linfedemas crónicos en los que:* Existe un aumento de volumen importante y estable.
* Predominan la grasa y la fibrosis sobre el componente líquido.
* La extremidad responde poco al drenaje o a la compresión.
* El volumen dificulta el movimiento, la ropa o las actividades cotidianas.
* El peso de la extremidad produce cansancio, incomodidad o limitación funcional.Antes de indicar la intervención es necesario comprobar que el edema está adecuadamente tratado y que el paciente puede cumplir el protocolo de compresión posterior.
¿Qué puede conseguir la liposucción?
El principal objetivo es reducir el volumen y el peso de la extremidad. Esto puede facilitar la movilidad, la actividad física, la utilización de prendas y las tareas cotidianas. Algunos pacientes también experimentan menos tensión y una mejora de su percepción corporal.Sin embargo, la liposucción no repara los vasos linfáticos ni elimina la causa del linfedema. Retira el tejido adiposo acumulado, pero la alteración del drenaje linfático continúa presente.Por esta razón, la compresión posterior es una parte esencial del tratamiento. Tras la intervención se colocan prendas específicas que deben ajustarse a medida que disminuye el volumen. En muchos casos será necesario mantener la compresión a largo plazo para conservar el resultado.Este punto debe explicarse claramente: la liposucción puede conseguir una reducción importante del volumen, pero su éxito depende tanto de la cirugía como del cumplimiento del tratamiento compresivo posterior.
¿Qué sentiré después de una liposucción por linfedema?
Durante los primeros días es habitual notar inflamación, hematomas, sensibilidad y una sensación similar a agujetas intensas. También puede salir líquido por las pequeñas incisiones durante las primeras horas.La prenda de compresión se coloca desde el inicio y forma parte del tratamiento postoperatorio. A medida que la extremidad pierde volumen, será necesario revisar su ajuste y, en ocasiones, confeccionar prendas nuevas.La recuperación es progresiva. Se recomienda caminar y movilizar la extremidad según las indicaciones recibidas, pero deben evitarse inicialmente los esfuerzos intensos. El tiempo necesario para volver al trabajo y a la actividad habitual dependerá de la extensión de la cirugía, de si se ha tratado un brazo o una pierna y del tipo de actividad profesional.También pueden aparecer cambios temporales de sensibilidad. La inflamación tarda un tiempo en desaparecer y el resultado definitivo no se valora inmediatamente.
ALV o liposucción: ¿qué técnica necesito?
La elección depende principalmente del componente que causa el aumento de volumen.- Cuando predomina el líquidoSi todavía existen vasos linfáticos funcionales y el tejido conserva un componente líquido importante, puede plantearse una ALV para mejorar el drenaje.- Cuando predominan la grasa y la fibrosisSi el linfedema es crónico, la extremidad está aumentada de volumen de forma estable y existe un componente adiposo importante, la liposucción puede ser más eficaz para reducir el volumen.- Cuando existen ambos componentesLa mayoría de pacientes no encajan por completo en una sola categoría. Puede existir una combinación de líquido, grasa y fibrosis. En estos casos, el tratamiento debe individualizarse y las técnicas pueden plantearse de forma secuencial o combinada, dependiendo de los hallazgos y de los objetivos de la paciente.No debería elegirse una operación únicamente por el grado visible de hinchazón. La ecografía y el estudio de la función linfática ayudan a determinar qué está ocurriendo dentro de los tejidos y permiten seleccionar mejor el procedimiento.
¿La cirugía sustituye al tratamiento conservador?
La cirugía forma parte de un tratamiento integral y no debe entenderse como una alternativa aislada.El cuidado de la piel, el ejercicio, el control del peso, la fisioterapia especializada, el drenaje linfático y las prendas de compresión continúan siendo fundamentales. La necesidad de mantenerlos después de la cirugía depende de la técnica realizada y de la respuesta individual.Tras una ALV, algunas pacientes pueden reducir progresivamente la dependencia de la compresión, aunque no todas consiguen prescindir de ella. Después de una liposucción, la compresión resulta especialmente importante para mantener la reducción obtenida.
¿Cuáles son los riesgos de la cirugía del linfedema?
Todas las intervenciones quirúrgicas presentan ciertos riesgos o posibles complicaciones.Puesto que las ALV son técnicas mínimamente invasivas, las complicaciones son muy poco frecuentes. Sin embargo, como en toda intervención quirúrgica, pueden aparecer sangrado, infección, problemas de cicatrización, alteraciones sensitivas locales leves o falta de mejoría suficiente. Las conexiones son extremadamente pequeñas y pueden dejar de funcionar visiblemente con el tiempo. Tampoco es posible garantizar una reducción concreta del volumen.Después de una liposucción pueden producirse hematomas, seroma, infección, irregularidades del contorno, cambios de sensibilidad, problemas de cicatrización, pérdida de sangre o trombosis venosa. También existe el riesgo de recuperar parte del volumen si no se utiliza correctamente la compresión o se producen cambios de peso corporal.La indicación adecuada, la planificación y el seguimiento especializado ayudan a reducir estos riesgos, pero no pueden eliminarlos por completo.
Un tratamiento adaptado a cada paciente
No todos los linfedemas son iguales. Dos pacientes con un aumento de volumen parecido pueden tener tejidos y vasos linfáticos completamente diferentes y, por tanto, necesitar tratamientos distintos.En consulta, mi objetivo es estudiar cada caso de manera detallada, explicar qué componente de la enfermedad predomina y valorar de forma honesta qué resultados pueden esperarse. La cirugía no debe indicarse únicamente porque exista linfedema, sino cuando el procedimiento propuesto pueda aportar una mejoría razonable respecto a la situación actual.Si tienes un linfedema del brazo o de la pierna y estás valorando una cirugía del linfedema en Barcelona, una evaluación individual permite determinar si puedes beneficiarte de una anastomosis linfático-venosa, una liposucción específica o si es preferible continuar u optimizar primero el tratamiento conservador.
*Esta información tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración médica individualizada.















